Un cliente te devuelve la factura con una nota corta: "esto no tiene un CAI válido, no la puedo usar." Revisás el documento, encontrás un código en la parte de abajo, y no estás seguro si el problema es ese código específicamente o alguna otra cosa del formato.
Si nunca te sentaste a entender qué es exactamente el CAI, no estás solo. Es uno de los términos que más se usa y menos se explica en la facturación hondureña — todo el mundo lo menciona, pocos explican qué hace en realidad.
El CAI, en una frase
CAI significa Código de Autorización de Impresión. Es el código que el SAR asigna a un rango de facturas específico — no a tu empresa en general, sino a ese lote de numeración exacto — y que autoriza que esas facturas, dentro de ese rango y antes de una fecha límite, sean documentos fiscales válidos.
En la práctica, es la diferencia entre un número de factura cualquiera y un número de factura que el SAR reconoce. Sin CAI, lo que emitís es un papel con un formato de factura; con CAI vigente, es un documento fiscal.
Por qué existe
El CAI viene del Reglamento del Régimen de Facturación (Acuerdo 481-2017), la norma que regula toda la facturación en Honduras. La razón por la que existe es sencilla: el SAR necesita poder rastrear cada factura hasta un contribuyente autorizado y un rango específico, para poder controlar qué se está vendiendo, cuánto ISV se está generando, y evitar que circulen facturas falsas o fuera de todo control.
Por eso el CAI no es un número fijo para siempre. Cada vez que solicitás un rango nuevo de facturas, te asignan un CAI distinto, con su propia fecha límite de emisión. Mientras estés dentro de ese rango y esa fecha, tus facturas son válidas. Fuera de eso, no.
Esto aplica sin importar cuál modalidad uses — ya explicamos la diferencia entre imprenta y autoimpresor en otra guía — y también aplica al momento del trámite: si todavía no te registraste como autoimpresor ni solicitaste tu primer CAI, el proceso completo está en esta guía para empezar a facturar electrónicamente.
Qué pasa si tu factura no tiene un CAI válido
Acá es donde el problema deja de ser solo tuyo. Una factura sin CAI, con un CAI que no corresponde al rango, o emitida después de la fecha límite, no es un documento fiscal válido — y eso tiene dos consecuencias distintas:
Para vos, es una factura que el SAR puede objetar en cualquier revisión, con el riesgo de sanción que eso implica.
Para tu cliente, es peor todavía: si esa factura no es válida, tu cliente no puede usarla para su propio crédito de ISV. No es un problema técnico entre vos y el SAR — es un problema comercial entre vos y quien te compró, justo cuando menos querés que un cliente dude de tu formalidad.
El CAI también tiene un rango de numeración limitado: cuando se agota, aunque la fecha límite todavía no haya llegado, tenés que solicitar uno nuevo antes de seguir facturando. Ya cubrimos los errores más comunes relacionados al CAI — incluido facturar con uno vencido sin darse cuenta — en esta guía sobre errores de facturación que cuestan multas.
El CAI que no tenés que estar vigilando
Contadito Factura asigna el correlativo dentro de tu rango autorizado automáticamente, controla la fecha límite de tu CAI, y te avisa con anticipación cuando el rango está por agotarse o la vigencia por vencer — antes de que se convierta en un problema con el SAR o con un cliente.
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